Plásticos conductivos

Plásticos conductivos: aplicaciones en electrónica y automoción

Los plásticos conductivos son perfectos para fabricar piezas que necesitan controlar la electricidad sin renunciar a las posibilidades que ofrece un material termoplástico. Pueden ayudar a evacuar cargas estáticas, proteger componentes sensibles o controlar determinadas interferencias eléctricas. 

Estas propiedades abren muchas posibilidades en sectores con una presencia cada vez mayor de componentes electrónicos. En GB Inyectados conocemos bien estos materiales y aquí te contamos por qué pueden ser una buena alternativa si necesitas fabricar piezas técnicas con necesidades eléctricas específicas. 

Piezas de plástico que necesitan conducir o disipar electricidad 

Una carcasa electrónica, un conector o el soporte de un sensor pueden parecer piezas bastante sencillas hasta que aparece una necesidad eléctrica. Una carga estática acumulada puede provocar una descarga y afectar a componentes especialmente sensibles, por ejemplo. 

En estos casos, un plástico conductor permite dar a la pieza un comportamiento eléctrico que un termoplástico convencional no tendría. Ahora bien, no todas necesitan hacer lo mismo. Algunas deben evacuar electricidad estática de forma controlada, mientras que otras necesitan una conductividad mayor o protección frente a interferencias electromagnéticas. 

Por eso, antes de pensar en el material conviene tener clara la función de la pieza. El nivel de conductividad necesario condiciona la composición y también puede influir en su fabricación. 

Tipos de plásticos con propiedades conductivas 

La mayoría de los termoplásticos son aislantes por naturaleza. Para cambiar este comportamiento existen diferentes caminos y cada uno responde a necesidades bastante distintas. Un polímero conductor puede obtener sus propiedades eléctricas mediante cargas añadidas a su composición o tener una estructura molecular capaz de transportar carga. 

Esta diferencia importa bastante al llevar el material a una aplicación concreta. La conductividad debe convivir con la resistencia mecánica, la geometría, el acabado y el proceso de transformación que necesita la pieza. De poco sirve alcanzar una propiedad eléctrica determinada si el material deja de responder bien al resto de exigencias del proyecto. 

Plásticos con cargas de carbono 

En estos materiales se incorporan cargas como negro de carbono, fibra de carbono, grafito o nanotubos a una matriz termoplástica. Al distribuirse por el material crean caminos por los que puede circular la carga eléctrica. 

El tipo y la cantidad de carga permiten modificar el comportamiento eléctrico, aunque también pueden cambiar otras propiedades del plástico. 

Plásticos conductivos intrínsecos 

Aquí la conductividad procede de la propia estructura química del polímero. Algunos ejemplos son la polianilina, el polipirrol o determinados derivados del politiofeno. 

Se utiliza especialmente en sensores, electrodos, electrónica flexible y otras aplicaciones electrónicas específicas, con características y procesos diferentes a los termoplásticos cargados. 

Aplicaciones en la industria electrónica 

Una pequeña descarga electrostática puede ser suficiente para dañar un componente sensible. Por eso, los plásticos conductivos se utilizan en carcasas, conectores, soportes de sensores, bandejas y otros elementos que se colocan alrededor de componentes electrónicos. 

También hay materiales pensados para el apantallamiento frente a interferencias electromagnéticas y de radiofrecuencia (EMI/RFI). De esta forma, una carcasa puede proteger físicamente el componente y ayudar al mismo tiempo a controlar las interferencias. 

Se utiliza principalmente cuando se quieren integrar varias funciones dentro de una misma pieza. 

Usos de plásticos conductivos en el sector automoción 

Cámaras, radares, sensores y unidades de control electrónico forman parte de numerosos sistemas del vehículo. Y toda esa electrónica necesita piezas que la protejan y que, en algunos casos, también controlen las cargas eléctricas o las interferencias. 

Un plástico conductor puede utilizarse en algunas carcasas de sensores, módulos electrónicos, cámaras, radares, sistemas ADAS o componentes relacionados con la electrónica de potencia. 

Aquí entran en juego varios requisitos a la vez: peso, geometría, resistencia, temperatura y comportamiento eléctrico. Por eso, el material tiene que estudiarse según las condiciones concretas de cada componente. 

Beneficios frente a materiales tradicionales como el metal 

El metal tiene buena conductividad, pero no todas las piezas necesitan ese nivel. En algunos proyectos, un polímero conductor permite cubrir las necesidades eléctricas y aprovechar algunas ventajas propias de los termoplásticos: 

  • Menor peso: permite aligerar determinados componentes frente a alternativas fabricadas en metal. 
  • Libertad de diseño: la inyección facilita crear geometrías complejas e integrar nervios, clips o alojamientos. 
  • Integración de funciones: una misma pieza puede cumplir una función estructural y tener propiedades eléctricas. 
  • Menos procesos posteriores: algunas formulaciones permiten evitar pinturas conductoras, metalizados u otros tratamientos. 

Esto no convierte al plástico en sustituto directo del metal para cualquier componente. La decisión depende de la conductividad necesaria, las condiciones de trabajo, el diseño y el volumen de producción. Hay piezas en las que el metal seguirá teniendo más sentido y otras en las que un termoplástico conductivo puede simplificar bastante la fabricación. 

Retos en el uso de plásticos conductivos 

Modificar un plástico para que conduzca electricidad también tiene consecuencias. Las cargas añadidas pueden cambiar la rigidez, el impacto, el acabado o el comportamiento del material durante la inyección. 

Además, no basta con escoger una formulación con una conductividad específica. La distribución de las cargas dentro de la pieza también influye. Con fibra de carbono, por ejemplo, el flujo del material durante el llenado del molde puede orientar las fibras y provocar diferencias entre unas zonas y otras. 

Por eso, trabajar con un plástico conductivo exige estudiar conjuntamente el material, el diseño y la fabricación. Si necesitas producir componentes con este tipo de necesidades eléctricas, en GB Inyectados podemos estudiar tu pieza y ayudarte a plantear una solución que tenga sentido tanto sobre el plano como durante su producción.

 

Scroll al inicio